Making Science
Emma Badía
Emma Badía
Head of UX and Visual Design

User Experience y Machine Learning

Vivimos una época apasionante, con grandes promesas de innovación y a la que podría denominarse la tercera explosión de la inteligencia artificial, y es que a pesar de que investigadores pioneros comenzaron ya sus trabajos en este ámbito a mediados de los 50, no ha sido hasta hace unos pocos años cuando han empezado a pasar cosas realmente increíbles. La implementación de Machine Learning y Big Data en el diseño de proyectos ha ayudado a llevar a la Inteligencia Artificial a la vanguardia de infinitos campos en los que el valor devuelto a la sociedad no tiene precedentes. Es el caso de Infervision, para el reconocimiento de imágenes y detección precoz del cáncer de pulmón (en China se cobra la vida de más de 600.000 personas al año), The Yield, un ambicioso proyecto de una compañía australiana que busca alimentar al mundo sin arruinar al planeta o Seeing AI, un programa de Microsoft para amplificar las capacidad humana en personas ciegas o con visibilidad reducida, destinada a convertir un mundo visual en una experiencia auditiva.

Y… ¿cómo modifica este nuevo paradigma las experiencias de los usuarios?

Esta evolución tiene unas implicaciones evidentes y de alto impacto en el modo en el que nos relacionamos e interactuamos con la tecnología. Para diseñar cómo se entablan estas relaciones y en qué consistirán, lo primero es comprender cómo un proceso de diseño centrado en el ser humano puede llegar a elevar el potencial de la inteligencia artificial. Este punto es ahora más relevante que nunca, ya que no nos acercaremos a ellas como grupo, sino de forma individualizada. Nuestro objetivo será utilizar la tecnología para la generación de impactos positivos de forma particular y única.

Las experiencias cambiarán a raíz de las nuevas conexiones entre la sociedad y el mundo tecnológico consiguiendo crear una relación con un alto compromiso. Surge así una nueva forma de experiencia más individual, mejor enfocada y completamente personalizada, que mejorará nuestra vida de formas que todavía no podemos ni imaginar.

Es en este punto donde los UX Designers debemos empezar a replantear y a transformar nuestra metodología de acuerdo a la nueva realidad.

¿Cómo afecta ML al trabajo de los diseñadores?

La AI, y en concreto ML, se está convirtiendo en una potente herramienta a nuestro servicio para impulsar el potencial humano más propio y creativo. El diseño se erigirá como una disciplina incrementada y engrandecida a través de algoritmos: una prometedora inteligencia con capacidad creativa.

El trabajo conjunto con el equipo de ingenieros de Machine Learning y data scientists aporta un conocimiento en la etapa de investigación y análisis que antes nos resultaba imposible, ayudando a automatizar y mecanizar los procesos más costosos y repetitivos. La triangulación de esos resultados sumados a los estudios cualitativos, nos ayuda a descubrir nuevos insights ocultos, más refinados y de mayor valor, entre un mar de datos, aportándonos una clara visión de sus intrínsecas relaciones.

Por otra parte, sus avances en el desarrollo de herramientas para diseñadores están permitiendo ahorrarnos el trabajo de carácter más automático como Adobe Sensei, un conjunto de servicios de AI basados en Adobe Cloud Platform o la herramienta de Airbnb para transformar wireframes directamente a código.

Pero… ¿cómo convertimos los algoritmos en experiencias?

El primer paso es comprender que lo que caracteriza a los productos diseñados a partir de ML es su experiencia radicalmente viva que evoluciona a medida que los modelos mentales y los actos de los usuarios cambian. El resultado lo hemos experimentado con los motores de recomendación personalizados como el de Spotify y su lista de 30 canciones en el servicio de Discovery Weekly, el “Porque has visto Black Mirror” de Netflix o el “Basado en tu lista de deseos” de Amazon.

Esta variación genera un continuo diluvio de datos responsable del ajuste de la relación, aprendiendo y actualizando el algoritmo constantemente. De esta forma, la magia sólo ocurrirá mediante un diseño inclusivo en continua colaboración con el equipo de ingenieros y data scientists.

Se trata, por tanto, de una espiral de influencia cíclica infinita que se retroalimenta entre el sistema y el usuario. Es por esto que el diseñador tiene previamente que decidir qué puntos solventar y, durante ese constante devenir, intervenir para construir experiencias donde los usuarios sientan que son ellos los que tienen el control sobre la tecnología y no al contrario.

Entonces… ¿cuál será el rol de UX Designer?

Entendiendo al UX Designer como perfil estratégico y diseñador de soluciones sus funciones serán, entre otras, las de detectar y definir las necesidades reales y establecer los objetivos, alcance y limitaciones del proyecto. Gestionar el control sobre el flujo de datos y el cambio en los algoritmos que será una parte imprescindible para mitigar el sesgo algorítmico y tomar decisiones de diseño cada vez más eficientes y relevantes.

En definitiva, la unión de fuerzas entre la inteligencia artificial y el ingenio de los diseñadores nos empoderará para acelerar el desarrollo de ideas, la innovación y para adquirir la capacidad de solventar algunos de los mayores desafíos actuales.