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Marina López García
Marina López García
Visual Designer | UX-UI Consultant

Sistema de ilustraciones: El valor de la ilustración en el mundo digital

Thursday, 4 de October de 2018
1min 30s

A lo largo de la historia, las marcas han empleado la ilustración de múltiples formas. Ésta era vista como un gran recurso visual que ayudaba a potenciar los mensajes de una forma que las palabras por sí solas no llegaban a comunicar. Era y es un lenguaje, más directo que el verbal, más conciso y a veces si se utiliza bien, más expresivo.

Es por esto, que la ilustración es una gran oportunidad para la diferenciación, para marcar una pauta distintiva que refuerce la identidad y se haga hueco en un mundo tan saturado de servicios y productos similares.

De esta forma, no es de extrañar que algunas de las compañías más innovadoras del mundo hayan advertido su valor y desarrollen un estilo ilustrativo como parte de su estrategia de marca digital. Airbnb, Slack o Dropbox son ejemplos claros de la puesta en marcha de una estrategia visual diferente y con carácter propio.

Pero… ¿qué es un sistema de ilustración?

Es complejo definirlo, pero intentando sintetizar la idea, se trataría de una colección de elementos ilustrativos capaces de combinarse, relacionarse y articularse entre sí, mediante unas directrices claras para crear escenas que representen y cuenten historias de marca.

¿Cómo creamos un estilo de ilustración y sistematizamos su producción?

En estos últimos años hemos visto el auge constante de nuevas metodologías de producción ágil. Unos procesos que buscan de forma incansable la creación rápida y eficiente con el menor coste posible y con un mayor enfoque en el terreno más propiamente creativo. Esto afecta directamente al ámbito gráfico, y es por esto que la ilustración no se queda al margen de la nueva tendencia que impera en el mercado.

Lo primero es ser capaces de codificar la promesa de marca en un estilo visual. Para ello, se trabajará con una gama cromática desarrollada a partir de la establecida en la interfaz. El objetivo es complementar la UI y no obstaculizar el diseño de interacción. Posteriormente se estudiará el aspecto formal, como los tipos de trazo, ángulos y curvaturas, etc. La perspectiva, los planos y el enfoque no deben obviarse puesto que son uno de los atributos que genera el grado de personalidad. Y finalmente la tipología de escenas, que tendrán que tener la capacidad de condensar de la mejor forma la narrativa más compleja.

Una vez establecidos los principios hay que tangibilizarlo y crear la línea. Las dos vías de desarrollo se dirigen hacia los personajes y los escenarios.

El diseño de personajes es el más complejo, y procede de una conceptualización de la brand persona, en la cual estarán inspirados. La estrategia subyacente gira en torno a la identificación del core target con los protagonistas de la ilustración. La otra vertiente se dirige hacia el entorno en el que los personajes desarrollan la narrativa. La contextualización puede llegar a adquirir tanta importancia como los personajes dependiendo de la distribución del énfasis y de los pesos visuales que determinemos.

Una vez tengamos el universo creado, viene la fase de creación del sistema de ilustración. Consiste en dividir las ilustraciones en las unidades mínimas, estudiar las posibles combinaciones y crear mediante la herramienta seleccionada objetos inteligentes de los elementos para trabajar con instancias o reflejos del original. De esta forma, se irá completando y evolucionando de forma flexible el sistema mediante la adición de nuevos escenarios, elementos o personajes.

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