Transparencia de IA en Paid Social: Por qué la nueva AI Act en Meta no hundirá tus campañas

A partir del 2 de agosto de 2026, la publicidad digital en la Unión Europea entra en un nuevo marco regulatorio: la Ley de Inteligencia Artificial (AI Act) exige señalizar de forma clara cualquier contenido generado o modificado mediante IA en campañas publicitarias. Esta exigencia ha generado una doble preocupación en los comités de dirección y equipos de Paid Social: el temor a que el proceso de publicación se vuelva invasivo y el pánico a que los algoritmos de subasta penalicen los anuncios etiquetados encareciendo el coste de adquisición. Sin embargo, la realidad de negocio demuestra que el alarmismo operativo es completamente infundado.

Qué exige la normativa y cómo responde Meta La regulación busca garantizar la transparencia ante el consumidor obligando a identificar las piezas creativas que simulen la realidad (imágenes, vídeo o audio). Lejos de suponer un cuello de botella para las marcas, Meta ha integrado el cumplimiento de esta directiva directamente en su infraestructura técnica:

  • Detección automatizada: La plataforma identifica los identificadores y metadatos estándar de la industria en las piezas creativas y aplica la etiqueta de transparencia de forma 100% automatizada.
  • Autodeclaración voluntaria: Si el contenido sintético no incluye identificadores detectables, el anunciante dispone de una casilla manual en Ads Manager para declarar el uso de IA de forma proactiva.
  • Continuidad sin interrupciones: No se exige ninguna acción obligatoria ni cambios forzados en los flujos de trabajo actuales para mantener las campañas activas.

Por qué tu rendimiento y tus costes están a salvo Uno de los mayores temores a nivel estratégico es la posible caída en la eficiencia publicitaria. La experiencia analizando los cambios en la plataforma confirma que el impacto en el rendimiento es totalmente neutro. El distintivo de transparencia no altera la distribución del presupuesto, el alcance, el coste por mil impresiones (CPM) ni la tasa de conversión. 

El algoritmo de la subasta de Meta evalúa la relevancia del anuncio basándose en la interacción real del usuario y la eficiencia en el flujo de conversión, ignorando el método tecnológico utilizado para diseñar la imagen o el vídeo. En realidad, lo que Meta analiza de fondo es el comportamiento esperado del usuario. Por este motivo, la etiqueta de IA no es un freno; lo que verdaderamente penaliza es la monotonía visual. Para maximizar resultados, lo ideal es siempre testear creatividades con la mayor diversidad posible: combinando distintos formatos, piezas generadas con IA, piezas sin IA, contenido nativo de creadores, vídeos dinámicos y formatos estáticos. 

Para qué preparar a tu organización: 3 pasos de gobernanza y protección de marca La clave estratégica no reside en frenar la innovación con IA, sino en gestionar la comunicación interna y proteger el brand equity corporativo:

  1. Alineamiento con legal y brand compliance: Informar a los equipos internos de que la presencia de la etiqueta responde estrictamente a un marco legal y no a una penalización de la red social.
  2. Trazabilidad en la producción creativa: Garantizar que las herramientas de IA empleadas por los equipos de diseño conserven los datos de origen intactos al exportar los archivos.
  3. Transparencia proactiva: Recurrir a la autodeclaración voluntaria en contenidos hiperrealistas para proteger la reputación de la marca sin afectar en absoluto a la entrega de las campañas.

El despliegue paulatino de la Ley de Inteligencia Artificial hasta agosto de 2026 demuestra que la transparencia será un estándar permanente en la publicidad digital. Operar junto a un partner de Paid Social que comprenda las implicaciones técnicas y normativas en plataformas como Meta permite a las compañías mantener la tranquilidad legal sin sacrificar eficiencia ni resultados de negocio. ¿Están tus equipos adaptando hoy sus flujos creativos y de compliance, o esperarás a arriesgar la reputación de tu marca cuando la regulación sea obligatoria?

El vídeo corto ya no es tan corto

Más de la mitad de los usuarios ya busca en redes antes de comprar online. Y eso cambia lo que una marca necesita de sus creadores.

Durante años, la regla de las redes fue clara: cuanto más corto, mejor.

En 2026, esa regla ya no es tan clara. Las tres plataformas que más asociamos al vídeo corto han ido ampliando la duración de sus vídeos. Y, al mismo tiempo, las redes se han convertido también en un lugar donde buscar.

Casi seis de cada diez internautas ya las usan cada día con ese fin. Lo recoge Navegantes en la Red, el estudio de la AIMC, la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación, que es la entidad que elabora el EGM. Y en solo un año, esa cifra ha subido 8 puntos.

Cómo se alargó el vídeo corto

TikTok empezó antes. La propia plataforma explicó en 2024 que había introducido los vídeos más largos en 2022 y que, para entonces, su comunidad dedicaba ya el 50% de su tiempo a ver vídeos de más de un minuto.

En octubre de 2024 llegó YouTube, que amplió la duración máxima de los Shorts de un minuto a tres. La plataforma explicó que era una de las funciones más pedidas por los creadores y anunció que trabajaría para mejorar las recomendaciones de los Shorts más largos.

En enero de 2025 se sumó Instagram, con Reels de hasta tres minutos en lugar de 90 segundos, también en respuesta a las peticiones de los creadores.

En dos de los tres casos, el cambio llegó a petición de los propios creadores.

Más que permitirlo: recompensarlo

TikTok, además, lo vinculó a la remuneración. En 2024 presentó su Creator Rewards Program, que remunera contenido original de más de un minuto. Para calcular su valor usa cuatro métricas: originalidad, interacción de la audiencia, duración de reproducción (tiempo de visionado y porcentaje de vídeo completado) y valor de búsqueda, que se asigna en función de los términos más buscados en la plataforma.

En esa fórmula conviven la retención y la búsqueda. Y los datos de 2026 muestran hasta qué punto la búsqueda se ha extendido a más sitios. Según AIMC, el 85,1% de los internautas sigue usando a diario los buscadores tradicionales, que continúan siendo el hábito de búsqueda más extendido. A la vez, el 32,7% recurre ya a herramientas de IA para buscar, 15 puntos más que un año antes.

La búsqueda no se muda, se multiplica. Y llega hasta la compra: según el Estudio de Redes Sociales 2026 de IAB Spain, el 54% de los usuarios busca información en redes sociales antes de comprar online.

Corto para descubrir, largo para decidir

El interés por los formatos que piden atención también se ve fuera del vídeo. AIMC recoge que el tiempo de escucha de podcasts marca máximos desde al menos 2021, con 49 minutos diarios para los oyentes de podcasts de radio y 56 para el resto.

En algunas categorías, el cambio ya se nota en el propio contenido. El Estudio Anual de Influencer Marketing 2026 de IAB Spain y Primetag analiza cómo han evolucionado las temáticas del contenido de influencers por sector. En automoción, el foco ha pasado de las colaboraciones artísticas y las promociones estacionales a las demostraciones de producto, las pruebas de conducción y las reviews técnicas.

Aquí termina el dato y empieza nuestra lectura.

Son formatos que piden tiempo. Enseñar cómo funciona un producto, ponerlo a prueba o explicar un matiz técnico rara vez cabe en unos segundos. Para despertar el interés bastan unos segundos; para ayudar a decidir suele hacer falta más.

Ahí es donde el formato largo cambia el papel del creador. Su contenido ya no solo llega a una audiencia: también responde a alguien que está decidiendo. A eso nos referimos con infraestructura de búsqueda: contenido que está ahí cuando alguien hace la pregunta y que retiene a quien lo encuentra.

El corto no se va

Nada de esto significa que el formato breve pierda peso. Según AIMC, el 54,4% de los internautas vio vídeos cortos en redes sociales en el último mes. Y en el Observatorio de Marcas en RRSS 2026 de IAB Spain, las Stories concentran el 60,4% de todas las publicaciones de las marcas analizadas en Instagram, una estrategia que el estudio describe como orientada al consumo rápido y la alta frecuencia.

Para nosotros, la clave está en asignar a cada formato su papel: el corto para que te descubran y el largo para ayudar a decidir.

Elegir creadores por lo que responden

El mismo Observatorio plantea que el SEO social necesita un mapa de búsquedas organizado por categoría, problema y comparación, con contenidos que resuelvan cada intención.

Y recoge un caso del sector hogar: una marca amplificó contenido orgánico de usuarios (UGC) a través de los anuncios de búsqueda de TikTok (TikTok Search Ads), trabajando consultas sobre sofás y colchones. El resultado fue un +239% de CTR y 3,4 veces más intención de compra.

Al seleccionar un creador, el número de seguidores sigue contando. Pero empiezan a contar otras dos cosas: qué búsqueda de tu categoría puede responder con más credibilidad y cuánto tiempo puede sostener la atención.

Más minutos, más confianza en juego

Si un contenido aspira a acompañar una decisión, la confianza pasa a ser parte del formato.

Según AIMC, el 69,8% de quienes siguen a influencers cree que se usa o abusa de la publicidad encubierta, y el 61,9% considera que la mayoría de sus publicaciones tienen carácter publicitario. Es una percepción de la audiencia que afecta a todo el ecosistema, marcas incluidas, y que pesa especialmente cuando alguien está decidiendo una compra. Por eso, en este contexto, la transparencia juega a favor del contenido.

Qué cambia para las marcas

Si las plataformas premian la retención y la búsqueda, el contenido de creadores no puede planificarse solo como alcance. Las preguntas que importan son otras: qué búsqueda responde, cuánto tiempo retiene y cuánta confianza genera.

En Making Science partimos de una idea sencilla: antes de buscar creadores, pensar en la audiencia. Este cambio de formato la hace todavía más necesaria, porque obliga a preguntarse no solo a quién se llega, sino qué necesita esa persona para decidir y cuánto tiempo está dispuesta a dedicarle.

La pregunta ya no es solo cuánto dura tu contenido.

Es cuánto tiempo merece que alguien le dedique.

El engagement no sabe si te quieren o te odian

En diciembre de 2025, Oxford University Press eligió rage bait como palabra del año. La razón que dio fue puramente cuantitativa: el uso del término se había triplicado en doce meses. Lo define como contenido diseñado deliberadamente para provocar indignación siendo frustrante, provocador u ofensivo.

A pesar de parecer un término nuevo, llevamos viéndolo desde los inicios de internet. Trolls que buscaban provocar una reacción visceral de su audiencia, que evolucionó en los ‘’click bait’’ de la prensa digital. Ell rage bait funciona porque la métrica con la que evaluamos a los creadores no sabe distinguir entre alguien que aplaude y alguien que insulta.

El rage bait es un (mal) incentivo del sistema

Conviene quitar de en medio la lectura fácil. El rage bait es una decisión editorial consciente, pero no aparece porque haya creadores dispuestos a molestar a su audiencia: aparece porque el entorno lo remunera. Los algoritmos de distribución premian la interacción sin evaluar su carga emocional, y un comentario airado y uno entusiasta emiten exactamente la misma señal.

Que la negatividad capta más atención es algo demostrado y anterior a las redes sociales. El estudio Negativity drives online news consumption, publicado en Nature Human Behaviour en 2023, analizó unas 105.000 variantes de titulares sometidas a test aleatorizado sobre más de 370 millones de impresiones. El resultado: cada palabra negativa adicional en un titular de longitud media aumentaba el CTR un 2,3%, mientras que las palabras positivas lo reducían.

Trasladado al feed, el incentivo es transparente. Si el sistema reparte alcance en función del volumen de interacción, y la negatividad genera más interacción, el contenido que incomoda tiene una ventaja estructural sobre el que agrada. No hace falta mala fe para que el equilibrio se desplace: basta con optimizar.

Dónde falla la métrica

El engagement rate —el ER% que aparece en cualquier informe de campaña— se calcula dividiendo el total de interacciones entre las impresiones o las visualizaciones. Así lo define el Estudio Anual de Influencer Marketing 2026. El numerador es una suma, y una suma no tiene signo.

Esto significa que el ER% mide con precisión cuánta gente reaccionó, y no dice absolutamente nada sobre qué reacción tuvieron. Un perfil que genera debate hostil y otro que genera adhesión pueden aparecer en el mismo tramo de un ranking de engagement. Si la selección de creadores se resuelve mirando esa columna, las dos opciones son indistinguibles.

A eso se añade un segundo problema: el ER% se maneja habitualmente como si existiera un umbral de referencia universal, un «buen engagement» válido para cualquier marca. El propio estudio desmonta esa idea al medir el engagement rate por sector y por plataforma, con diferencias notables entre categorías. No hay una cifra buena en abstracto: hay cifras que tienen sentido dentro de un sector, una plataforma y un formato concretos.

Alcance y calidad de la interacción se mueven por separado

Hay una prueba de esto en el mismo estudio. Al comparar Reels amplificados con pauta frente a Reels orgánicos, los tres indicadores se separan en direcciones opuestas:

Indicador Contenido amplificado Contenido no amplificado
Engagement rate medio por Reel 0,18% 2,48%
Interacciones medias por Reel 2.140 5.640
Comentarios positivos (media) 77,2% 82,2%

Fuente: Estudio Anual de Influencer Marketing 2026, 3ª edición. El dato de comentarios positivos procede de análisis automatizado de comentarios mediante tecnología de análisis de sentimiento.

El contenido amplificado llega a mucha más gente y, aun así, interactúa peor y recibe comentarios de peor calidad: cinco puntos porcentuales menos de comentarios positivos. El caso es otro —amplificación, no contenido polémico—, pero la lección sirve igual: alcance, volumen de interacción y sentimiento pueden divergir dentro de una misma pieza, y ninguno de los tres sirve como aproximación de los otros dos.

El estudio lo resuelve incorporando el análisis de sentimiento como una capa más de medición. Cualquier marca que evalúe creadores debería hacer lo mismo.

Lo que realmente se compra en una colaboración

Cuando una marca activa a un creador no está comprando espacio publicitario: está comprando una transferencia de credibilidad, que a su vez depende del contexto. Un contenido patrocinado no se consume aislado, sino dentro de un perfil, con su historial y su hilo de comentarios. Si la conversación que rodea a ese creador es de confrontación, la marca aparece en el terreno emocional que ese perfil ha construido. El número de interacciones sube igual. Lo que no sube es la disposición favorable de quien las lee.

Aquí hablamos de eficiencia: parte del engagement que estás pagando puede estar trabajando en contra del objetivo de la campaña sin que ninguna métrica del informe lo señale. Evitarlo exige separar cuatro dimensiones que el ER% comprime en un único número:

  • Volumen: ¿cuánta interacción genera este perfil en relación con su alcance?
  • Signo: ¿esa interacción es de adhesión, de indiferencia o de conflicto?
  • Naturaleza: ¿son reacciones pasivas o comentarios, guardados y compartidos?
  • Origen: ¿el alcance es orgánico o está amplificado?

Un perfil con un engagement rate alto sostenido por comentarios de confrontación y otro con un engagement rate moderado y una comunidad que responde bien a sus recomendaciones producen resultados de negocio distintos. En una hoja de cálculo ordenada por ER%, el primero suele estar por encima.

Hacia una medición con signo

Superar la ceguera del ER% pasa por auditar la métrica: preguntar de qué está compuesto ese número antes de usarlo para decidir.

Es el trabajo que hacemos en Making Science cuando evaluamos un perfil. Analizamos el sentimiento de la conversación con tecnología de análisis de lenguaje y lo cruzamos con dos cosas que el dato agregado tampoco muestra: si esas interacciones vienen de la audiencia que le importa a la marca y si el alcance es orgánico o está amplificado. Después hace falta revisión humana, porque la ironía, el contexto de una polémica anterior o el tono habitual de una comunidad no siempre se resuelven de forma automática.

Conclusión

El rage bait es la consecuencia lógica de premiar la interacción sin importar cual sea. Mientras la interacción se contabilice como una magnitud neutra, la indignación seguirá siendo una estrategia de crecimiento perfectamente racional.

La corrección está en el criterio propio, dejando de premiar la interacción vacía o polémica. Un engagement rate es un punto de partida útil y una conclusión pobre. Antes de decidir con quién colaborar, debemos entender su forma de comunicar. 

La (no) caída de los influencers: La credibilidad ya no viene incluida

Este verano, la expresión «la caída de los influencers» ha ocupado titulares, hilos y conversaciones de sobremesa. La lectura habitual es que el modelo se agota. Los datos dicen otra cosa, y es una cosa bastante más interesante.

Empecemos por lo que no está pasando. Según el Estudio de Redes Sociales 2026 de IAB Spain, los influencers concentran al 46% de los usuarios de redes sociales, mientras que solo un tercio de la audiencia sigue directamente a marcas. El 44% afirma que las redes influyen en su decisión de compra —un porcentaje que sube al 56% entre los nacidos entre 1997 y 2012— y el 25% ya compra directamente en la plataforma, nueve puntos más que el año anterior. La 28ª edición de Navegantes en la Red (AIMC) sitúa en el 56,4% la proporción de entrevistados que sigue a algún creador. Y la inversión estimada en el canal creció un 49% en 2025, según el Estudio Anual de Influencer Marketing 2026 de Primetag e IAB Spain.

Ni la audiencia se ha ido, ni la inversión se ha retirado, ni el canal ha dejado de funcionar.

Lo que sí se está deteriorando es otra cosa. En el mismo estudio de AIMC, el 69,8% de quienes siguen a creadores considera que estos usan o abusan de la publicidad encubierta, y el 61,9% cree que la mayoría de sus publicaciones tienen carácter publicitario, tres puntos más que hace dos años.

Es decir: la audiencia sigue mirando pero se ha cansado de la falta de credibilidad. Y esto tiene repercusiones directas para las marcas.

Qué ha pasado exactamente estos meses

El fenómeno tiene una fecha bastante concreta: julio y agosto de 2026. Varias polémicas protagonizadas por creadores muy conocidos se concentraron en pocas semanas y desembocaron en una tendencia con nombre propio. Buscar «la caída de los influencers» en TikTok o Instagram devuelve hoy cientos de vídeos de usuarios explicando por qué han dejado de seguir a determinados perfiles, con millones de visualizaciones acumuladas.

Al revisar esa conversación, las quejas que expresan los usuarios se repiten y son notablemente concretas:

  • Saturación publicitaria. Perfiles donde cada pieza contiene un código de descuento, un viaje patrocinado o un producto.
  • Opiniones sobre temas ajenos a su especialidad. Usuarios que echan en falta legitimidad cuando un perfil con audiencia masiva entra en debates sociales.
  • Un estilo de vida inaccesible. Contenido que muestra una realidad económica cada vez más alejada de la de quien lo consume.

En paralelo se ha consolidado el de-influencing: contenido que recomienda expresamente no comprar. Es la respuesta lógica de una audiencia que ha empezado a leer las recomendaciones como transacciones.

El problema de fondo: la identificación se ha estrechado

El motor original de este canal fue la identificación. Una recomendación funcionaba porque venía de alguien cuya vida se parecía razonablemente a la de quien la escuchaba: el mismo presupuesto, las mismas preocupaciones, los mismos sitios.

Ese equilibrio se ha movido. Un creador que trabaja una década profesionaliza su actividad, multiplica sus ingresos y transforma su realidad material. Es la trayectoria lógica de cualquier profesional con éxito y no hay nada reprochable en ella. Pero en este canal concreto el activo que se monetiza es la cercanía. Cuando la distancia económica y vital se ensancha, la vida que se muestra deja de ser replicable y la recomendación deja de ser trasladable.

Los informes del sector permiten medir con bastante precisión hasta dónde ha llegado ese desajuste. El Estudio de Redes Sociales 2026 de IAB Spain señala que el 97% de los usuarios acude a las redes buscando entretenimiento, mientras que un 40% asegura encontrar publicidad dentro del contenido de los perfiles. Y los datos de AIMC muestran que la percepción de carácter publicitario ha crecido tres puntos en dos años.

Dicho de otro modo: la audiencia entra a entretenerse y sale con la sensación de haber consumido un catálogo. No es que rechace la publicidad —el propio estudio de IAB confirma que funciona, con un 44% de usuarios que reconoce su influencia en la decisión de compra—, es que ha dejado de creerse la parte que se presentaba como opinión personal.

Lo que no se está cayendo: la influencia cambia de manos

Aquí es donde el titular se queda corto. Lo que atraviesa una crisis no es la figura del creador, sino un modelo concreto: el que se sostenía únicamente en la popularidad y que daba por hecho que más seguidores equivale a más influencia.

Los datos apuntan a que el mercado se está moviendo en la dirección opuesta al escaparate. Entre las conclusiones del Estudio Anual de Influencer Marketing 2026 (Primetag e IAB Spain) está recoge un dato revelador: la tasa de contenidos identificados como publicitarios se ha duplicado. Hay más transparencia que nunca. Y precisamente por eso la audiencia percibe con tanta claridad cuánta publicidad consume, y distingue mejor que nunca entre una recomendación creíble y una que no lo es.

La audiencia busca una recomendación real, a ser posible orgánica. Entiende que la marca pueda tener cabida, pero siempre y cuando los discursos de creador y marca vayan de la mano, y no los sature con mensajes contradictorios. 

Lo que esto cambia al elegir creadores

Si la audiencia ya sabe leer, el criterio de selección no puede seguir siendo el tamaño de la comunidad. Hay tres variables que informan mucho mejor.

El solapamiento real de audiencia. No los seguidores totales, sino cuántos de ellos pertenecen al público objetivo de la marca: mercado, edad, intereses, comportamiento de consumo. Un perfil de 800.000 seguidores con un 20% de audiencia relevante aporta menos público útil que uno de 90.000 con un 70%. La segunda cifra es la que determina el resultado y no aparece en ningún ranking.

La coherencia del historial. El recorrido de colaboraciones de un creador es información pública: dice si la categoría encaja con su contexto real, si su discurso se sostiene en el tiempo y si su comunidad ya le ha visto defender cosas parecidas antes de cobrar por ellas. Cuando la combinación no encaja, la audiencia no la interpreta como una decisión del creador, sino como una decisión de la marca.

La estima de la comunidad. Es la variable decisiva y la que casi nunca se analiza. El sentimiento de los comentarios, el tono de las conversaciones y la reacción ante colaboraciones anteriores predicen mucho mejor la conversión que cualquier cifra de alcance.

La consecuencia práctica es que hay miles de creadores —comunidades más pequeñas, especializadas, con una relación de respeto real— que están infravalorados por el mercado simplemente porque su métrica más visible es la que menos importa.

Cómo lo trabajamos en Making Science

Nuestro punto de partida es la audiencia de la marca.

El equipo hace un trabajo de investigación exhaustivo de cada perfil candidato: con qué marcas ha trabajado, qué ha defendido antes, si el producto encaja con su contexto real y qué relación mantiene con su comunidad. Ese análisis cualitativo, que requiere criterio humano, se combina con tecnología de análisis de audiencias: composición demográfica y geográfica, solapamiento con el target, calidad de la interacción y sentimiento asociado a sus contenidos patrocinados.

Todo ello para responder a una única pregunta: si existe un match verificable entre el creador y la marca, o si solo hay coincidencia de tamaño. Son dos cosas distintas, y solo una de ellas sobrevive a una audiencia que ya sabe leer.

La (no) caída

Nadie se está cayendo. Lo que se está agotando es una forma de elegir: la que asumía que alcance e influencia son lo mismo.

La audiencia ha dejado de confiar en las combinaciones que no tienen sentido. Y esa distinción devuelve la ventaja competitiva al criterio: la credibilidad ha vuelto a ser un factor de compra y, por primera vez, se puede analizar antes de firmar. Esto genera nuevas oportunidades para creadores que quizás antes por su discurso, no tenían cabida en las marcas. 

Del Scroll al Search: Cómo TikTok y Google están redefiniendo el ecosistema de búsqueda.

¿Alguna vez has buscado una receta, una recomendación de viaje o un tutorial de maquillaje y has ido directamente a TikTok? Si la respuesta es sí, no estás solo. Al 40% de los usuarios de la Generación Z les ocurre lo mismo.

El comportamiento del consumidor ha evolucionado hacia un modelo híbrido: hoy, la decisión de compra y la resolución de dudas se inician en un ecosistema que combina listas de información con flujos de experiencias visuales. Esta transición hacia un descubrimiento más dinámico —común tanto en los resultados de Google como en la interfaz de TikTok— representa un cambio de paradigma donde el usuario ya no solo consume contenido de forma pasiva, sino que utiliza cada plataforma como un motor de respuesta activa.

Esta evolución hacia un motor de búsqueda real ha desplazado el eje de la intención digital, obligando a las marcas a repensar su visibilidad. Del scroll reactivo hemos pasado al search proactivo, un escenario donde la autenticidad del vídeo corto complementa la profundidad informativa de los buscadores tradicionales. Es el momento de adaptar la estrategia de contenidos a un ecosistema donde la búsqueda es, cada vez más, una mezcla entre lo textual y lo visual..

 

Entonces… ¿Cómo conviven las experiencias en Google y TikTok?

El ecosistema de búsqueda no se está rompiendo, se está especializando. Mientras Google continúa siendo la herramienta definitiva para consultas complejas y de alta precisión, TikTok ha ganado terreno en el descubrimiento visual y la validación social inmediata. Los datos confirman que el 40% de los usuarios de la Generación Z realiza una búsqueda en TikTok o Instagram cuando buscan, por ejemplo, un lugar para comer o un producto específico.

Esta preferencia no es casual y responde a tres factores clave que están redefiniendo el SEO moderno:

  • La democratización de la confianza: El usuario actual busca un equilibrio entre la información institucional y el contenido con un enfoque más humano. En este sentido, la profundidad y el detalle que ofrecen los resultados de los buscadores tradicionales se complementan ahora con la validación social inmediata que aporta el formato vídeo. Ver a una persona real utilizando un producto o visitando un lugar añade una capa de cercanía y autenticidad que enriquece la experiencia de búsqueda, ofreciendo al consumidor una visión 360º antes de tomar una decisión.

 

  • La eficiencia del formato «micro-visual»: La capacidad de síntesis de las plataformas actuales permite obtener respuestas en cuestión de segundos. En un contexto donde la atención es el activo más escaso, Google ha liderado esta eficiencia con sus Featured Snippets y resultados directos, una agilidad que TikTok complementa al hacer que el proceso de búsqueda sea, además de informativo, altamente visual y entretenido. Ya no se trata solo de encontrar una solución técnica, sino de consumir una experiencia multiformato que se adapta al ritmo del usuario moderno.»

 

  • La evolución del descubrimiento asistido: Si bien la barra de búsqueda clásica de Google sigue siendo el estándar para la intención proactiva, el ecosistema digital ha perfeccionado el modelo de descubrimiento asistido. Al igual que herramientas como Google Discover, el algoritmo de TikTok destaca por su capacidad de anticiparse a los intereses del usuario, transformando el scroll en una serie de respuestas a necesidades que el consumidor aún no había verbalizado. Esta convergencia tecnológica permite que la búsqueda ya no solo dependa de una pregunta directa, sino de una experiencia de contenido personalizada que fluye de forma natural en ambas plataformas.

Este cambio de paradigma es tan relevante que incluso Google ha reconocido que plataformas como TikTok están transformando los hábitos de búsqueda de los usuarios. En un contexto donde la búsqueda es cada vez más visual y multimodal, la presencia de las marcas en TikTok deja de ser una cuestión exclusivamente de branding para convertirse en una pieza clave de su estrategia de SEO visual y vertical.

 

La nueva frontera de la visibilidad digital

Dominar el TikTok Search requiere una convergencia exacta entre tecnología y análisis de datos. Ya no se trata solo de crear contenido efímero, sino de centrarse en la optimización de activos digitales con mentalidad de buscador: desde un keyword research basado en el lenguaje natural del usuario hasta la implementación de metadatos visuales y sonoros que el algoritmo ya es capaz de indexar. Al unificar el análisis estratégico con el potencial de formatos como los Spark Ads, las marcas transforman su presencia en la plataforma de un simple impacto visual a una solución de búsqueda de alto rendimiento, garantizando que el mensaje aparezca justo donde el descubrimiento se encuentra con la intención.

El impacto del SEO híbrido en el ROI

La relevancia de esta transición hacia el SEO visual se apoya en métricas de rendimiento directas: según estudios recientes de comportamiento digital, los anuncios que aparecen en los resultados de búsqueda de TikTok logran un incremento del 20% en la intención de compra. No se trata solo de visibilidad, sino de captación en el momento de alta intención. Además, el 82% de los consumidores afirma que el contenido de vídeo ha sido el factor decisivo para adquirir un servicio. Integrar TikTok en el ecosistema de búsqueda permite a las marcas no solo capturar este tráfico de nicho, sino también fortalecer su estrategia de posicionamiento en Google. Al indexar vídeos de TikTok en sus SERPs móviles, Google ofrece a los usuarios una experiencia de búsqueda más rica, creando un puente orgánico que maximiza el retorno de la inversión en ambos canales.

 

Un ecosistema de búsqueda en constante evolución

La consolidación de TikTok como motor de búsqueda no supone el fin de los buscadores tradicionales; al contrario, reafirma la importancia de una presencia omnicanal. Google y TikTok desempeñan hoy roles complementarios en el customer journey: mientras Google aporta autoridad, profundidad y alcance, TikTok impulsa el descubrimiento a través de contenidos visuales y recomendaciones algorítmicas. El éxito de una marca dependerá de cómo logre integrar ambos entornos.

En este nuevo escenario, el éxito de una marca no se mide solo por su capacidad de entretener, sino por su relevancia algorítmica. Aquellas empresas que logren descifrar los códigos del SEO vertical y transformen sus activos de vídeo en respuestas precisas, serán las que lideren la conversación en una era donde, cada vez más, el descubrimiento empieza con un play.

En este nuevo escenario, el éxito de una marca depende cada vez más de su capacidad para ser relevante tanto para las personas como para los algoritmos que impulsan el descubrimiento de contenido. Aquellas empresas que comprendan los códigos del SEO vertical y optimicen sus activos de vídeo para responder a las nuevas formas de búsqueda estarán mejor preparadas para liderar la conversación en una era en la que, cada vez más, el descubrimiento comienza con un play.

El CPA ciego: estás pagando por un escaparate sin contar quién entra

Imagina que alquilas el mejor escaparate de la calle más transitada de tu ciudad. Pagas una fortuna al mes y cada tarde te asomas a contar cuánta gente pasa por delante. Miles de personas. El dato es magnífico. Pero nunca cuentas cuántas entran, cuántas compran ni cuánto se gastan.

Eso es, exactamente, lo que sigue ocurriendo con buena parte de la inversión en influencer marketing: se paga por pasar por delante y se mide lo que pasa por delante. Y el mercado español ya no permite ese lujo. Según la estimación de Primetag recogida en la 3ª edición del Estudio Anual de Influencer Marketing 2026, elaborado en colaboración con IAB Spain, la inversión estimada del sector alcanzó los 245 millones de euros en 2025, un 49% más que el año anterior y el tercer ejercicio consecutivo creciendo por encima del 30%. Cuando una partida crece a ese ritmo, deja de ser un experimento de marketing y pasa a ser una línea que el CFO mira con lupa. Y la pregunta que va a hacer no es cuántas visualizaciones tuvo el vídeo.

El problema no es el alcance. Es lo que pasa después

Durante años el sector ha vivido cómodo con tres cifras: alcance, likes y engagement. Fáciles de conseguir, fáciles de presentar y prácticamente imposibles de conectar con una venta.

Hay un dato del estudio que las deja en evidencia mejor que cualquier argumento. En 2025 la amplificación pagada de contenido de creadores (el llamado boosting) se consolidó en Instagram: los Reels amplificados son ya el 10% del total, pero generan el 28% de todas las visualizaciones. Un Reel amplificado promedia 1.445.000 visualizaciones frente a 256.000 de uno no amplificado. Números espectaculares. Ahora la otra cara:

 

Reels amplificados Reels no amplificados
Engagement rate medio 0,18% 2,48%
Interacciones medias 2.140 5.640
Comentarios positivos 77,2% 82,2%

Los mismos contenidos que multiplican el alcance por seis reducen el engagement rate a una décima parte. Dicho de otro modo: las dos métricas estrella del sector se contradicen entre sí. Puedes elegir la que mejor te cuente la historia y no estar mintiendo en ninguno de los dos casos. Eso no es medición. Eso es narrativa.

El «CPA ciego»: sabes lo que gastas, no lo que compras

En performance existe una regla básica: si no puedes atribuir una conversión, no puedes optimizar una inversión. Sin embargo, la mayoría de las campañas con creadores se cierran conociendo solo la mitad de la ecuación.

El coste está clarísimo: fee del creador, producción, comisión de gestión. Lo que falta es el denominador. ¿Cuántas altas, cuántos leads, cuántos tickets ha generado ese euro? Sin ese dato el CPA no es alto ni bajo: simplemente no existe. Es un CPA ciego.

Y trabajar a ciegas tiene consecuencias muy concretas. Es imposible decidir a qué creador se le renueva. Es imposible saber si falló el creador, el contenido o la página de destino. Es imposible defender el presupuesto del año siguiente con algo más sólido que un buen deck. Mientras tanto, los CPM del contenido patrocinado en Instagram bajaron de media un 10% en 2025. El medio se abarata; lo que sigue siendo caro es no saber qué te devuelve.

De valla publicitaria a mix media: el embudo completo

Aquí está el error de partida: tratar al creador como un soporte y no como un canal. Una valla se compra por ubicación y por tráfico. Un canal se planifica por objetivo, se mide por resultado y se optimiza según lo que devuelve. Los creadores pueden hacer las tres cosas, porque intervienen en todas las fases del embudo, no solo en la primera.

FASE QUÉ APORTA EL CREADOR CÓMO SE MIDE
Awareness Genera interés y notoriedad. Presenta la marca y los USPs del producto. CPM, CPV, alcance, guardados
Consideración Crea intención de compra: usos reales y demostraciones en formato nativo, con CTAs sutiles. CTR, VTR%, engagement rate, respuestas
Adquisición Alcanza al usuario en el momento de comprar: CTAs directos, UTMs, códigos y ofertas exclusivas. CPC, clics en enlace, CPA

 

Cuando el contenido se planifica sabiendo en qué fase juega, cambian tres cosas a la vez: el brief, el formato y la métrica con la que se juzga. Y cuando cambia la métrica, el debate interno deja de ser estético y pasa a ser de negocio. A eso lo llamamos full-funnel accountability: cada activación responde por el resultado que le corresponde, no por el que resulta más halagador.

La infraestructura que lo hace posible

Nada de esto se sostiene con buenas intenciones, sino con configuración técnica. Y hay tres piezas que separan una campaña medible de una campaña decorativa.

La primera es el whitelisting: el creador autoriza a la marca a invertir medios pagados sobre su contenido y desde su perfil. En el ecosistema de Meta la vía oficial son los Partnership Ads (antes Branded Content Ads), donde el anuncio se publica desde el handle del creador con la etiqueta de colaboración pagada, mientras la marca controla segmentación, presupuesto, objetivo y medición. El contenido conserva la credibilidad de quien lo firma, pero deja de depender de lo que decida el algoritmo esa semana: pasa a ser un activo publicitario con pixel y con atribución.

La segunda son los Spark Ads de TikTok, el equivalente nativo. Con la autorización del creador, la marca promociona una publicación orgánica ya existente en lugar de subir una creatividad nueva. Y hay un detalle que suele pasar desapercibido: según la documentación de TikTok, toda la interacción que genera el Spark Ad se atribuye a la publicación orgánica original. La inversión en medios engorda el activo del creador y el rendimiento de la marca al mismo tiempo.

La tercera es el terreno del creator commerce, donde TikTok ha ido un paso más allá con GMV Max, un tipo de campaña automatizada para TikTok Shop que optimiza el retorno total de la tienda combinando señales de tráfico orgánico, de pago y de afiliados. La consecuencia estratégica importa más que la funcionalidad: en ese entorno el contenido del creador ya no está antes de la conversión, sino dentro de ella. El vídeo es escaparate, catálogo y caja a la vez.

El eslabón que casi nadie conecta: tus propios datos

Aun con todo lo anterior bien montado, queda un punto de fuga: la plataforma solo puede contarte lo que ocurre dentro de la plataforma. Y el negocio pasa fuera.

Ahí está la diferencia entre comprar publicaciones y orquestar un ecosistema. En Making Science no compramos posts: tratamos el influencer marketing como una disciplina de datos. Eso significa integrar la información de las plataformas sociales con los datos propios de cada cliente, incluidos los que viven fuera del entorno digital, como las ventas en tienda física o las oportunidades comerciales, para que las plataformas optimicen contra el resultado real de negocio y no contra un proxy. Y significa planificar al creador dentro del plan de medios, con los mismos equipos y los mismos criterios que gestionan el resto de la inversión, no en un carril paralelo.

Cuando ese circuito se cierra, el cuadro de mando se vuelve mucho más corto:

  • Reducción del CPA. La inversión encuentra a la persona correcta en el momento correcto.
  • Incremento del ROAS. Retorno por euro invertido, comparable con el resto del mix.
  • Tasa de conversión. La prueba de que el contenido no solo se ve: mueve a la acción.

Y con esas tres cifras sobre la mesa, el influencer marketing deja de ser la excepción del plan de medios y empieza a competir de igual a igual con Search, Paid Social o Shopping. Con las mismas reglas y las mismas exigencias.

De vuelta al escaparate

Las marcas que sigan comprando alcance van a recibir el mismo informe cada trimestre: cifras enormes, conclusiones imposibles. Las que integren a los creadores en el mix completo podrán hacer algo bastante más incómodo para su competencia: saber exactamente cuánto les cuesta cada cliente nuevo.

Las métricas de vanidad no desaparecen porque estén mal. Desaparecen porque ya no hacen falta.

La UE le pone etiqueta a la IA en publicidad: Por qué la regulación de Meta es la mejor noticia para las marcas líderes

A medida que se aproxima la entrada en vigor del Artículo 50 de la EU AI Act, la incertidumbre se ha instalado en las reuniones de dirección. ¿Exigirá esta normativa de transparencia congelar la innovación en los equipos de marketing? ¿Dañará el rendimiento de los anuncios mostrar que una imagen o un vídeo han sido generados o modificados con Inteligencia Artificial?

La respuesta corta es no. La respuesta estratégica es que estamos ante una oportunidad clave para consolidar la confianza de los clientes y escalar campañas con total tranquilidad operativa.

1. El mito del pánico regulatorio: Cero fricción para los anunciantes

El estándar europeo exige identificar el contenido sintético o modificado con IA que pueda parecer auténtico, previniendo la desinformación. Sin embargo, la integración técnica con las grandes plataformas ya es una realidad.

Meta ha desplegado un sistema de etiquetado automático capaz de detectar tanto el contenido creado con sus propias herramientas como el generado por software de terceros a través del estándar de procedencia C2PA (utilizado por plataformas como Adobe u OpenAI).

Para los anunciantes, la consecuencia es clara: el impacto en el flujo de trabajo es nulo. No se requiere ninguna acción manual por parte del equipo publicitario, ya que la plataforma asume la detección e identificación de forma transparente.

2. Transparencia sin pérdida de rendimiento

El gran temor a nivel directivo era la posible degradación en la tasa de conversión o en el Click-Through Rate (CTR) al alertar al usuario sobre el uso de IA. Sin embargo, los datos del sector muestran que el impacto en el rendimiento de los anuncios es neutral e insignificante.

Además, la integración en Meta se ha diseñado para proteger la experiencia visual del anuncio: la etiqueta no se superpone directamente sobre la pieza creativa, sino que aparece en la sección «Acerca de este anuncio», accesible desde el menú contextual. Esto permite cumplir estrictamente con la ley europea sin sacrificar el impacto estético de la campaña.

3. De la IA como herramienta a la ventaja estratégica

La regulación no busca frenar el uso de la IA Generativa, sino elevar la exigencia de calidad y buen uso en el mercado. En un entorno publicitario donde la IA democratiza la creación masiva de anuncios, la verdadera brecha entre las marcas promedio y las líderes ya no radica en cuántas piezas se producen, sino en la solidez de la estrategia de datos y en la calidad creativa.

Las herramientas automatizadas se encargan de la procedencia y el cumplimiento normativo; la visión de negocio es la que determina cómo articular los datos y la tecnología para maximizar el retorno de la inversión.

La entrada en vigor del Artículo 50 no es un freno, sino una garantía de transparencia que protege el ecosistema digital. Las empresas que lideran el sector no temen a las reglas de juego claras: las integran en su gobernanza para seguir acelerando su crecimiento.

En Making Science, ayudamos a las organizaciones a convertir la evolución tecnológica y regulatoria en una ventaja competitiva sostenible. ¿Cómo está preparando tu compañía sus estrategias de medios y gobernanza de IA para este nuevo entorno?

Comisión por ubicación Meta: El nuevo «peaje» digital que transformará tus facturas en julio

Piensa en la última vez que compraste un billete de avión. Viste un precio inicial fantástico, pero al llegar a la pasarela de pago final, se sumaron las tasas de aeropuerto y los gastos de gestión. El precio cambió. En el mundo del marketing digital está a punto de ocurrir algo muy parecido, y es vital que tu empresa esté preparada.

A partir de este mes de julio, entra en juego la comisión por ubicación Meta. Si tu marca hace publicidad en Europa a través de Facebook o Instagram, empezarás a ver un recargo extra en tus facturas mensuales.

¿Por qué está pasando esto de repente, a quién afecta y para qué necesitas revisar tus planes de inversión hoy mismo? Vamos a traducir esta novedad del sector a un lenguaje claro para que tu rentabilidad no se lleve sorpresas.

¿De dónde sale este nuevo cargo? El «efecto dominó» de los impuestos

Para entender esta actualización de Meta, no hace falta ser un experto en fiscalidad, basta con mirar las noticias. Desde hace tiempo, varios gobiernos europeos están cobrando a los gigantes tecnológicos un Impuesto sobre los Servicios Digitales (conocido como DST).

Hasta ahora, Meta asumía ese coste en silencio. Era un gasto interno suyo. Sin embargo, la plataforma ha decidido cambiar las reglas del juego y hacer lo mismo que ya lleva haciendo Google desde hace tiempo: pasar ese coste a la factura de las empresas que se anuncian.

No es que tus anuncios sean ahora peores o que la herramienta funcione distinto; simplemente, es una tasa administrativa que se suma al final del mes.

La regla del «escaparate»: Pagas donde te ven, no de donde eres

El detalle más curioso (y el más importante) de esta nueva tasa es cómo decide Meta a quién se la cobra.

Olvídate de dónde está la sede física de tu empresa o desde qué banco pagas tus campañas. A Meta solo le importa una cosa: dónde está la persona que está viendo tu anuncio en su móvil o su ordenador.

Imagina que tu empresa está en Madrid, pero lanzas una campaña para vender tus productos a clientes en París. Como el «escaparate» digital se está mostrando en Francia, Meta te aplicará la tasa correspondiente al gobierno francés. Es como pagar un peaje por circular por las carreteras digitales de ese país.

Además, este recargo no se resta del presupuesto que tú configuras día a día, sino que se añade como un concepto extra al final, inflando el total de tu factura.

El mapa de los «peajes»: ¿Cuánto cuesta anunciarse en Europa?

Cada país tiene sus propias normas, por lo que el recargo no es igual en todas partes. Si tu empresa vende en diferentes territorios, vas a notar que algunos son más caros que otros.

Aquí tienes la lista exacta de los recargos que Meta va a aplicar dependiendo del país donde se muestren tus anuncios:

País donde el cliente ve tu anuncio El recargo extra que pagará tu marca
Austria 5% adicional
Turquía 5% adicional
Francia 3% adicional
Italia 3% adicional
España 3% adicional
Reino Unido 2% adicional

Para que nos hagamos una idea: si tienes una campaña fuerte en Austria, a final de mes tendrás un 5% de gasto extra sobre tu inversión publicitaria allí. Sin embargo, si te enfocas en Reino Unido, el impacto será menor, de solo un 2%.

El valor de anticiparse: Qué debes hacer ahora

Saber que te van a cobrar un extra nunca es plato de buen gusto, pero el verdadero problema para un negocio no es el recargo del 3% o el 5%, sino no saber que existe. Trabajar a ciegas es lo que realmente rompe los presupuestos y reduce los beneficios a final de año.

En Making Science tenemos una filosofía clara: la clave del éxito empresarial es la comunicación transparente y la previsión. Nuestro objetivo es avisarte antes de que los cambios del mercado te afecten, para que siempre tengas el control.

¿Cuál es la estrategia frente a esta novedad? Revisar tus planes actuales.

No se trata de apagar las campañas y dejar de vender, sino de sentarse a mirar los números. Al auditar dónde estamos invirtiendo, podemos decidir si nos compensa mover un poco el presupuesto de un país a otro, o modular la inversión para absorber esta tasa sin que tu empresa pierda dinero.

Conclusión

El mundo de la publicidad digital cambia a la velocidad de la luz. La entrada en vigor de la comisión por ubicación Meta este mes de julio (que oscilará entre el 2% y el 5% extra según el país) es la prueba de que, para tener éxito, no solo hace falta creatividad, sino también agilidad financiera.

Las marcas que simplemente dejen que las campañas sigan su curso sin hacer ajustes, se encontrarán con facturas más altas de lo esperado. Las marcas líderes, en cambio, aprovecharán esto para afinar sus estrategias y ser más eficientes que nunca.

Si quieres que tus presupuestos sigan bajo control, es el momento de actuar.

Desmontando mitos clave sobre los Creadores de Contenido (que tu estrategia agradecerá)

Vamos a sincerarnos, ¿alguna vez has elegido un creador de contenido un poco como consultas tu horóscopo? Con un disimulado cruce de dedos y la esperanza de que los astros, o en este caso los algoritmos, se alineen para obrar un milagro en tus métricas. Si te sientes identificado, tu enfoque hacia el marketing de influencers quizás se siente más cercano a una predicción que a un plan con fundamento. 

El universo de los creadores es magnético y promete conexiones y resultados estelares. Pero depender de la intuición o de verdades universales en el ámbito digital es un poco como esperar que Mercurio retrógrado te solucione el trimestre. En Making Science preferimos la astronomía a la astrología cuando se trata de marketing.

Por eso, hoy vamos a desmontar mitos alrededor de los creadores de contenido, que aunque a veces se extienden más rápido que el último challenge viral, pueden estar boicoteando tus campañas más brillantes sin que te des cuenta. 

 

Mito 1: Si no tiene millones de seguidores no funciona

Un clásico en el firmamento de las suposiciones. La lógica parece simple: a más seguidores, mayor impacto. Pero si solamente estás apuntando a las cuentas con más ceros, podrías estar perdiéndote todo un universo de posibilidades. 

Aunque la notoriedad de un macroinfluencer es innegable por su alcance, la efectividad en el marketing de creadores es mucho más que un juego de números grandes. Los perfiles micro y nano emergen y se posicionan como verdaderos catalizadores de engagement. Imagina la diferencia entre un anuncio en una valla publicitaria y una recomendación de alguien en quien confías plenamente.

Sus audiencias, a menudo segmentadas y profundamente leales, perciben sus recomendaciones con un nivel de confianza y cercanía difícil de replicar a gran escala. Esto no significa que debamos descartar a grandes nombres, sino que debemos entender que la estrategia más inteligente a menudo reside en la combinación adecuada. Priorizando la calidad de la conexión y la afinidad real con la marca sobre el simple volumen.

Mito 2: Los creadores se venden al mejor postor

La idea de que la autenticidad de los creadores es a veces un cometa Halley es otra creencia recurrente en el sector. Los profesionales del contenido son los primeros que saben que la autenticidad no es negociable para el éxito a largo plazo. 

El activo más preciado de un creador es, precisamente, la credibilidad y la confianza que ha cultivado con su comunidad. Una recomendación que se percibe como forzada o desalineada con los valores e intereses del perfil y su audiencia no solo es ineficaz, sino que puede dañar irreparablemente esa relación. 

Las colaboraciones más fructíferas son aquellas donde existe una sintonía genuina entre la marca, el mensaje del creador y las expectativas de su público. Se trata de encontrar ese sweet spot donde la promoción se siente natural y aporta valor.

Mito 3: El ROI del marketing de influencers es imposible de medir

Y llegamos a la nebulosa más temida: la idea de que el dinero invertido se pierde en un agujero de gusano sin un rastro claro de su efectividad. Spoiler: medir el impacto del marketing con creadores no solo es posible, sino esencial.

La clave está, como siempre, en una planificación estratégica: definir objetivos claros desde el inicio (¿Buscamos notoriedad? ¿Consideración? ¿Conversión directa?), seleccionar los KPIs adecuados que reflejen esos objetivos, y utilizar las herramientas y metodologías de seguimiento correctas. 

Existen múltiples vías para trazar el camino desde la colaboración hasta el resultado tangible: desde códigos de descuento únicos y enlaces de afiliado personalizados, hasta el análisis del incremento en tráfico web cualificado, menciones de marca, generación de leads o incluso ventas directas atribuidas.

Lograr un ROI óptimo implica asegurar que la estrategia esté claramente definida y la medición sea precisa, lo cual permite capitalizar la verdadera efectividad del canal y del perfil.

 

Así que como ves, navegar el universo del marketing con creadores no tiene por qué basarse en suposiciones. Dejar de lado estas creencias limitantes no es solo ver las cosas con más claridad, es darle a tu estrategia el combustible que necesita para alcanzar resultados que realmente brillen.

Porque el éxito en este campo no depende de alineaciones fortuitas, el marketing de creadores es efectivo cuando se basa en estrategia y datos. Podríamos resumirlo en menos ‘predicción’ y más ‘precisión’. 

Y precisamente esto es lo que nos apasiona en Making Science: convertir el potencial en rendimiento medible para que tus campañas con creadores no solo inspiren, sino que también funcionen. 

La importancia del enfoque “Digital First” en las campañas de publicidad

En la actualidad, pocas personas pueden imaginar su día a día sin el uso de las tecnologías. Y aunque la digitalización se ha vuelto parte fundamental en la vida de todos nosotros, a la hora de crear campañas, todavía hoy no siempre se tiene en cuenta la importancia del digital.

La perspectiva “Digital First” en la publicidad se convierte en una necesidad en las marcas que entienden la importancia que el ecosistema digital tiene en la vida de cualquier usuario a día de hoy.

En lugar de tratar el entorno digital como una continuación de la campaña en medios convencionales, este enfoque propone priorizarlo.

El objetivo es aprovechar sus puntos fuertes para poder impactar de forma más precisa a los usuarios ofreciendo respuesta directa a sus necesidades; tanto a través del producto o servicio ofrecido, como del contenido utilizado para transmitirlo.

Una de las principales ventajas de este planteamiento está en sus capacidades cuantitativas, por ejemplo la posibilidad de hacer una segmentación y por lo tanto personalización precisa que pueda tener en cuenta intereses, comportamientos o características demográficas.

También a la hora de medir resultados a tiempo real a través de análisis precisos y que permiten una rápida respuesta o ajuste en la estrategia, lo que lleva a una optimización de costes y consecuentes resultados.

Pero sus ventajas van mucho más allá, pudiendo conseguir que el usuario pueda conectar realmente con el mensaje que la marca le está ofreciendo, ya sea por la generación de un contenido más nativo, por la capacidad de interactividad que los distintos canales ofrecen o por la flexibilidad a la hora de adecuar el discurso según los distintos retos que se vayan planteando.

La televisión lineal como gran exponente y el resto de medios convencionales siguen teniendo un papel protagónico en la comunicación a día de hoy, pero esto no debería de ser excluyente a la hora de tener en cuenta los objetivos digitales desde un inicio, en el momento de poner en marcha cualquier nueva campaña de publicidad. 

Hoy en día, plantear las estrategias publicitarias desde un inicio contando con el entorno digital es una clave para destacar y conectar verdaderamente con el consumidor moderno.