Diana Miquel

Diana Miquel

Directora de Arte

Rebeldes con causa: Cómo la publicidad creativa puede ayudar a salvar el planeta.

02 de September de 2019
1 minuto

La publicidad «nos manipula», decían. 

Son mensajes vacíos destinados a vender productos que no necesitamos, decían. 

El paradigma ha cambiado.

 

Existe un auge de marcas que se asocian a diferentes causas sociales. Un tipo de comunicación muy efectiva cuando el problema o la solución es cercana al posicionamiento de la marca.  

En 2019 destacan sobre todo campañas que se han preocupado por cuidar los océanos, por librarlos del gran monstruo de plástico que los amenaza. 

A campañas de distintas organizaciones como Greenpeace o National Geographic, se les han sumado grandes marcas de consumo como Corona, que ha cambiado las anillas de las latas de sus cervezas por formatos apilables, o Estrella Damm, que ha abandonado este año el buen rollito de su ya reconocible “Mediterráneamente” por un mensaje de alerta; Si queremos mantener nuestra forma de vivir deberíamos proteger aquello que la hace posible. 

En el mundo digital existen muchos movimientos creados por las personas para combatir estos problemas, un claro ejemplo de esto fue el #TrashChallenge, que retaba a los usuarios a hacerse una foto en una playa sucia, limpiarla, y repetir la foto una vez la playa estuviese impoluta. Marcas como Pescanova se han sumado a este reto limpiando las costas gallegas. En concreto esta marca también animó a la gente a preservar los océanos en su campaña “Redeiras”, en la que un grupo de Redeiras de Corme te ayudaba con tus redes sociales, siempre y cuando tú les ayudases con las suyas. Las redes de los océanos. 

Un sector de la población tacha estas campañas de oportunismo. Pero existe otra corriente de pensamiento, más positiva, que defiende que si hay gente que se lo ha pensado dos veces este verano antes de abandonar la basura en nuestras playas, ha valido la pena. El debate queda abierto.